Pues bien, me planté frente al médico y creo que fue en ese momento cuando realmente tomé la decisión de intentar algo que no sabía si nunca se haría realidad y que me daba un miedo terrible por si no era la decisión correcta. Le pregunté si tendría que tomar algún medicamento si me quedaba embarazada y me repitió lo de siempre, que era una mujer sana, pero que antes de intentarlo empezase a tomar yodo, calcio y ácido fólico, y eso me recetó.
Llegué a casa y después de una larga charla con mi pareja (absurda, porque los dos estábamos deseando intentar tener un bebé), decidimos que el 1 de Enero nos pondríamos a ello, eso si, sin expectativas de conseguirlo a corto plazo (al menos por mi parte). La situación seguía igual ya que estábamos los dos sin trabajo estable, el coche...pero sino el momento nunca llegaría...
El 27 de Enero llegó la primera decepción, comencé a sangrar, y deseé que fuese el famoso sangrado de implantación que tanto había leído, pero no, era la regla, eso sí, esta vez solamente había tardado en aparecer 32 días, cosa rara, la primera vez en mi vida que llegaba tan pronto, hasta pensé en un aborto espontaneo...pero al final preferí pensar que el yodo de las pastillas me había regulado el periodo.
Aunque mis pensamientos era muy negativos al respecto de conseguir un embarazo y además al primer mes de intento, no pude evitar agobiarme y sentirme triste y decepcionada. Mis miedos comenzaron a aumentar y mi obsesión se agravaba con el paso de los días.